Antes que nada, les quiero decir que los budines saludables no tienen por que tener textura apelmazada y pegajosa. Derribo el mito ahora y acá mismo. Un budín saludable bien hecho, sin reemplazar ingredientes por sustitutos que no cumplen la misma función, es tan rico como un budín con todos los ingredientes. El secreto está en aprender a reemplazar y, por supuesto, MODERAR LA PORCION.
Yo no estoy en contra de la manteca, de la harina refinada ni de ningún otro ingrediente tradicional. Simplemente me gusta probar con otros ingredientes más saludables porque me interesa, y porque sé que hay gente con intolerancias o en planes de descenso de peso que quizás estén buscando recetas nuevas y alternativas a lo que venden en el kiosco o las dietéticas.


- bananas maduras para pan de banana
- manzanas para muffins
- calabaza para budines y tortas
En el caso de las bananas, por ejemplo, es mucho mejor utilizarlas cuando están maduras, ya que se ponen más dulces y cremosas.
Bueno, ya estoy hablando mucho, se nota que estoy escribiendo este post a la mañana cuando todavía tengo energía. Ahí va la receta!
- 150 gr de avena instantánea
- 50 gr de harina integral
- 50 ml de aceite neutro
- 2 huevos
- 150 gr de zucchini
- 50 ml de leche
- 2 mandarinas chicas (ralladura y jugo) reemplazables por cualquier otro cítrico.
- 5 sobres de stevia
- 1 cdita de polvo de hornear
- 60 gr de azúcar rubio
- Precalentar el horno a 160 grados.
- Pelar y rallar el zucchini.
- Colocar en la procesadora el aceite, los huevos, el stevia, el azúcar, la ralladura y el jugo de las mandarinas. Procesar.
- Agregar el zucchini, la avena, la harina, el polvo de hornear y la leche y procesar nuevamente hasta lograr una mezcla homogénea.
- Colocar la mezcla en una budinera engrasada y forrada con papel manteca.
- Llevar a horno por 50 minutos. El budín estará listo cuando, al introducir un palillo de brochette o el cuchillo, este salga sin resto de masa.
- Dejar enfriar y desmoldar.




