En mi casa nunca tengo galletitas, porque si tengo me las como todas, pero siempre hay algo casero para merendar.
El otro día compre unas frutillas (fresas) en el mercado que, a decir verdad, no estaban para comer así solitas. Como odio tirar la comida, preparé un budincito para llevar al trabajo.
La receta es super simple y está inspirada en una receta de blancaflor que cuando era chica preparaba siempre. Me encanta es muy fácil de preparar, nunca falla y se puede hacer con los ingredientes que tenéis en casa (nada de vainilla de Madagascar ni hojas de plantas de Narnia).
Porque, vamos a ser sinceros unos con otros, cuando ves que una receta empiezan a nombrar ingredientes hechos por un alquimista, cerrás la página y te vas a buscar otra más simple.
Lo prometido es deuda: no van a necesitar irse a ningún otro lado porque la receta fácil está acá:
- 75 gr de aceite de coco
- 5 sobres de stevia
- 2 cdas de azúcar de coco o mascabo
- 1 huevo
- ralladura y jugo de 1 limón
- 150 gr de yogur natural (yo uso griego 0% grasa)
- 200 gr l + 1 cda de harina integra
- 2 cdas de polvo de hornear
- 100 gr de frutillas
- Precalentar el horno a 170 grados. Engrasar enharinar un molde para budin.
- Mezclar el aceite de coco con el azúcar y stevia. Agregar el huevo, la ralladura y el jugo y volver a mezclar.
- En otro bowl, mezclar la harina con el polvo de hornear.
- Agregar a la mezcla de los ingredientes secos la harina y el yogur de forma alternada, para que se integren más facilmente. Si la mezcla se ve un poco densa, agregar un chorrito de leche.
- Trozar las frutillas y pasarlas por harina. Agregar a la mezcla de la torta y mezclar hasta que queden bien distribuidas.
- Verter la mezcla en la budinera y llevar a horno por 40 minutos o hasta que el cuchillo salga seco.
- Desmoldar y dejar enfriar.




