Hace un tiempo vengo experimentando recetas y preparando contenido que tenga que ver con picadas o tapeo. Las picadas son algo infaltable en las juntadas con amigos o en la mesa del domingo, y es cuando más cuesta mantener el control de la porción: queremos comer todo; ya, ya, ya. Pan, queso, salame, matambrito, chips (adictivos) y otras variantes, dependiendo de las costumbres de cada familia.
Y es ahí, cuando nos damos cuenta de que nos fuimos de tema con la picada, que tiramos la chancleta y decimos: «ya fue, me como todo, si ya empecé mal», y nos entregamos al asado, las pastas, repetimos postre y vaciamos la caja de bombones que viene con el cafecito de sobremesa. Reconocen esto? Yo si. Durante mucho tiempo me costó encontrar el límite en este tipo de situaciones.
Hace un tiempo empecé a trabajar en esto de comer hasta estar satisfecha, no hasta que la aplicación que mide las calorías me lo permite, sino hasta que no tengo más hambre. Lo que a mi me funciona es comer de todo en su justa medida, no privarme, cocinar recetas saludables y evitar los fritos y el exceso de azúcar. Saben qué pasó?
Hice el experimento de contar las calorías y macronutrientes de eso que estaba comiendo de forma intuitiva, escuchando a mi cuerpo. Para mi sorpresa, vi que estaba consumiendo las mismas calorías que cuando las contaba estrictamente, sólo que esta vez no sentía hambre ni privación.
Quizás sea que comer sano dejó de ser un trabajo para mi. Quizás sea que una parte del hambre que tenemos es psicológico/emocional. Quizás tengamos que soltar un poco más. No lo sé. Esta es mi experiencia y quiero compartirla. No soy especialista en dietas ni en nutrición, así que por favor no me escriban pidiéndome consejos, no quiero responsabilizarme por la salud de nadie, por mucho que los aprecie.
Luego de ir por las ramas en un relato que tenía por objetivo hablar de una receta, pero terminó hablando de mi, les dejo la receta de hoy. Croquetas de calabaza y queso. Que la disfruten! Y no se olviden de seguirme en Instagram y Facebook para ver más recetas.
Beso!
- 500 gr de calabaza
- 2 huevos
- 80 gr de pan rallado
- 50 gr de avena instantánea
- 20 gr de semillas de sésamo.
- 18 cubitos de queso brie o algún queso que se derrita.
- Sal, pimienta, aceite para cocinar.
- Cortar la calabaza en trozos grandes y hornear.
- Dejar enfriar y hacer un puré. Condimentar.
- Colocar en un bowl los huevos y batir ligeramente.
- Mezclar en un recipiente el pan rallado, la avena y las semillas de sésamo.
- Precalentar el horno a 200 grados.
- Tomar un poco de puré y hacer una bolita. Colocar un trocito de queso en el centro y cerrar bien. Repetir hasta que se termine el puré.
- Pasar las croquetas por pan rallado, luego por el huevo y una vez más por pan rallado.
- Colocar las croquetas en una fuente para horno previamente aceitada y cocinar de ambos lados hasta que estén doraditas.







Hola! Se pueden freezar? Gracias!
Hola! Si, podés congelarlas. Un saludo!
sos una genia! gracias por responder 😉
De nada! Que tengas un buen día y ojalá las hagas y te queden riquísimas!
Hola!El zapallo puede ser al vapor ? Gracias!!!
Hola! Si, puede. De todas formas, te puede quedar con un poco más de agua que si lo hicieras al horno, pero podías compensarlo agregándole un poco de harina de avena a la mezcla, o algún otro espesante. Igual esto siempre depende de la calabaza: a veces viene más aguada, a veces es bien sequita. Espero que te ayude mi consejo. Un saludo!