Cuando me mudé acá, me obsesioné con las etiquetas de los productos del supermercado, en parte porque me ayudaba a entender lo que estaba comprando cuando todavía no entendía el idioma, pero también para saber lo que estaba comiendo. Una de las cosas que más me llamó la atención fue la cantidad de azúcar refinada que tienen los cereales.
Es que, claro, los más ricos son «casualmente» los más dulces; los sin azúcar que se los coma el pajarito. Por este motivo, me decidí a buscar una opción que me gustara y que no tuviera ningún tipo de azúcar refinada. Claramente, la opción era hacerlos en casa.
Está opción es la que más me gusta porque combiné los ingredientes que más me gustan, pero ustedes pueden cambiar las proporciones para adaptarlo a su gusto o sus necesidades alimentarias.
No, no son light, ni bajas calorías, ni tienen ningún edulcorante artificial; pero si son aptos para veganos y celíacos (en el caso de que usen avena sin gluten).
El ingrediente principal que usé para endulzar fue dátiles. Siempre compro y guardo en la alacena para tener cuando quiero hacer algún postre.
Yo los como con yogur griego como desayuno. Me encanta esta opción porque tiene un buen balance de proteína, carbohidratos y grasa.
Y ya les voy avisando, no lo dejen muy a la vista porque los van a comer directo del frasco (me contó una vecina). Acá les dejo la receta:
- 150 gr dátiles sin carozo
- 2 cdas de mantequilla de maní
- 2 cdas de aceite de coco
- 3 cdas de jarabe de arce o miel
- 1 cda de sal marina
- 250 gr de avena en copos (si sos alérgico al gluten, podés usar avena sin gluten o algún otro grano que puedas comer y esté disponible en tu país)
- 100 gr de quinoa inflada (se puede reemplazar por amaranto o arroz inflado sin azúcar, lo que vendan en sus países)
- 30 gr de nueces pecán trozadas
- 30 gr de maní (cacahuate) sin sal
- Poner en una procesadora el aceite, los dátiles, el jarabe de arce y la mantequilla de maní y procesar hasta que quede una pasta.
- Poner en un bowl la avena, la quinoa inflada, las nueces, los maníes y la sal y mezclar.
- Agregar al bowl la pasta de dátiles y mezclar (con las manos, si es necesario) cuidando que la pasta llegue a todos los ingredientes secos. De ser necesario, agregar un poco más de jarabe o miel.
- Poner la granola en una fuente para horno y cocinar por media hora a horno mínimo, cuidando que los bordes no se quemen. Si ven que los bordes se cocinan más rápido, revolver un poco la granola, lo menos posible para que quede crocante y no se desarme.
- Una vez frío, desmoldar y guardar en un recipiente o bolsa ziploc.



