Siempre hago estas trufas para tener en la heladera y comer una antes de ir al gimnasio, o después de cenar si me agarran ganas de algo dulce.
Lo que me encanta de estas trufas es que se pueden hacer de mil variantes a partir de una base hecha con dátiles, avena y algún tipo de nuez, entonces nunca te aburrís de comerlas.
Además, solamente necesitás usar la procesadora: no van al horno, ni al congelador, ni hay que esperar mil horas para poder comerlas (quién se aguanta???).
Para mis trufas de esta semana compré algunas frambuesas. Frambuesas, frambuesas… con que combinan bien? Pero claaaaaro, con chocolate. Lo que más me gusta de esta combinación es que está perfectamente balanceada: el sabor del coco y lo dulce de los dátiles, la acidez de las frambuesas y el chocolate, que no hace falta que te diga nada, queda bien con todo.
Espero haberte convencido a probarlas e intentar nuevos sabores!
- 15 frambuesas
- 150 gr de dátiles sin carozo
- 100 gr de coco
- 80 gr de avena
- 50 gr de castañas de cajú
- 30 gr de semillas de sésamo (reemplazable por girasol o pepitas)
- Opcional: 50 gr de chocolate amargo
- Procesar los dátiles junto con las castañas hasta que estén picadillos.
- Agregar el resto de los ingredientes (menos las frambuesas) y continuar procesando hasta que quede una pasta.
- Llenar los agujeros de las frambuesas con un poquito de pasta.
- Formar 15 bolitas con la pasta. Aplastarlas en la palma de la mano, colocar la frambuesa en el centro y "envolver" la frambuesa con la pasta, formando una bolita. Ayudar con las manos para que tome calor y sea más fácil de manejar.
- Derretir el chocolate y cubrir las trufas con un poco de chocolate.
- Llevar a la heladera por una hora antes de comer.







Esto es algo que puedo intentar! Hago la prueba y después te cuento si quedó bien?
Dale! Yo hice varias y las guarde en el congelador, en porciones individuales para no tentarme y comermelas todas